miércoles, 19 de enero de 2011

Más Masajes... por favor


AMAZING MASSAGES




Despues de salir de un coma profundo que me ha tenido en éxtasis durante varios meses, lo primero que me he propuesto es escribir una nueva entrada para el Blog, con la esperanza, que no compromiso, de no volver a permanecer dormido por un período superior a un mes.

Retorno con mis disculpas a los blogueros que me siguen (a los dos), y mi promesa de intentar volver a alegrar sus vidas o devolverles el dinero...
En esta ocasión el tema va de masajes, y por ello he estado instruyéndome, recibiendo masajes durante todos estos meses, ya que no me gusta escribir sin dominar los temas de forma práctica.

Como ya sabéis Tailandia es famosa por sus masajes, pero seguro que no sabías de esta variedad, llamada "Chang Massage", o masaje del elefante.
No, nada que ver con Shin Chan y su "trooooompa!". Se trata de un masaje proporcionado con la trompa y las patas de un elefante de verdad, y se pued
e disfrutar en muchos de los parques de elefantes que hay repartidos por toda Tailandia.
Solo hace falta algo de valor y una toalla, ah! y un elefante, claro.
No sé si vale o no la pena dárselo, pero os garantizo que vale la pena
ver como se lo dan a otros.
De todas formas, como me gusta probarlo todo (ejem, casi), le pediré a mi amigo Tib
urcio, el elefante, que me de uno, pero antes de salir de copas por si acaso...


Propongo ampliación del negocio con liposucciones.


A falta de elefante, puede usarse una apisonadora...


Hablando de masajes, mi amigo Lucas Candola, tuvo una curiosa experiencia cuando acudió a un pequeño salón de masajes, situado en los bajos de una destartalada casita de madera.
Pasó por delante y, como nos suele suceder en Thailandia, cuando no vamos estresados de trabajo y tenemos tiempo, (y también cuando vamos est
resados de trabajo para quitarnos el estrés) se dijo a sí mismo, ¿porqué no?
Una vez dentro, una simpática y joven masajista le dio la bienvenida (y una toalla) y desapareció de la sala, dejándole intimidad para desprenderse de su ropa, paso previo a desprenderse de su estrés, preocupaciones y dolores con un reconfortante masaje de aceite.
Minutos más tarde apareció de nuevo la amable muchacha y comenzó el masaje, él se relajó, cerró los ojos y se dejó llevar por los suaves y precisos movimientos de su anfitriona.
De pronto le pareció oír voces y abrió los ojos, ante él y a modo
de tribuna, una pareja de ancianos había situado dos sillas y no perdían detalle cual partido de tenis, del desarrollo del masaje... Resultaron ser los padres de la chica, los cuales como buenos padres estaban orgullosos de lo bien que trabajaba su hija, y no quisieron perder detalle de su debut ante el toro (y no lo digo por los cuernos, Lucas).


Otro amigo, Alonso Bando, me contaba hace un tiempo una experiencia cuanto menos curiosa... Durante sus vacaciones en una de las preciosas islas de Tailandia, decidió meterse en una pequeña cabaña que ofrecía masajes a buen precio.
En unos minutos se encontraba ya cómodamente sentado en una butaca y le estaban dando un relajante masaje en la cabeza (no empecemos a pensar mal, que yo a las cosas las llamo por su nombre).
La chica estaba de pie detrás de él, inclinada sobre su cabeza entregada a su labor, Alonso estaba en la gloria, pero de repente empezó a notar una presión constante bajo su cuero cabelludo.
Pensó para sí que debía ser una nueva técnica de masaje relajante y esperó, y esperó,... y esperó... hasta que al cabo de unos minutos y extrañado a
brió los ojos y giró un poco la cabeza, justo para poder comprobar que la masajista ... ¡Se había dormido con las manos apoyadas sobre su cabeza!


Creo que en Europa nunca aprenderemos el arte del Masaje Thai...



La siguiente anécdota le sucedió a un amigo que en este caso me pide que no lo nombre, así que pondré solo sus iniciales.
F.E.O. estaba en la estación de autobuses de una pequeña ciudad asiática y su autobús no salía hasta 2 horas más tarde, por lo que decidió darse un masajito tradicional en el establecimiento de la estación.
Al entrar, una guapa y esbelta señorita preguntó a FEO si quería que le diera el masaje ella misma o la otra chica, señalando a una chica digamos
"muy simpática" pero poco agraciada. Como a nadie le amarga un dulce, la elección no le pareció difícil y lanzó un "You!" que despertó de golpe a todos los obreros que estaban haciendo unas reformas en la estación de autobuses...
Subieron ambos (sin los obreros) a una amplia planta superior donde en ese momento no había nadie más, se puso el pijama, y empezó el masaje.
Ella le explicaba que era profesora de masajes y, por lo que me contó, debía ser cierto, pues el masaje estaba siendo realmente muy bueno, le contó también que era la encargada del establecimiento, que tenía un novio Ruso, que
se habían peleado,...
Llegados a este punto, FEO estaba ya tan relajado que se quedó completamente dormido. No sabe cuanto tiempo, sólo sabe que tuvo un sueño muy dulce y que despertó con la masajista con la boca llena y entregada a los placeres de la carne magra, como diría mi amigo Fernando Blado (nada que ver con FEO, al que respetando su voluntad ya he comentado que no nombraría).
Inicialmente se quedó blanco del susto, pero siguiendo las indicaciones de la masajista: "rilak", "salip" (relájate, duerme), y
viendo que no había nadie más en toda la planta, pensó "Qué Coño!" y cerró los ojos de nuevo...
Finalizadas las 2 horas de masaje y a punto de perder el autobús, a FEO aún le quedaría una sorpresa más. Pensó que la broma seguramente le costaría cara, pero al menos se había quedado la mar de relajado... Entonces la m
asajista le pidió si por favor le podía dar una propina de 40 bahts (¡algo menos de 1 Euro!) En ese momento notó un ligero cambio en el tono de voz de la masajista, volviéndose mucho más grave... Empezó a fijarse con más detenimiento, y llegó a la conclusión de que quien le había dado tan placentero masaje había sido un Ladyboy... ¡Ahí sí se debió quedar blanco de verdad!


Os dejo por el momento, mientras sigo disfrutando de otro masaje...




3 comentarios:

Tiburcio Samsa dijo...

Me alegro mucho del regreso.

Te olvidaste de hablar de nuestro comun amigo Tomas Turbado, que entro en un masaje de final feliz y termino siendo el quien le dio el masaje a la masajista. Ignoro si el final fue feliz o no. Pero parece que Tomas lo hacia mejor que la masajista.

Thaidreamer Master dijo...

jajaja, cierto, Tiburcio, pero mejor dejo la historia para la siguiente entrega sobre masajes asiáticos...

Ana Gonzalez De Prada dijo...

Muy divertido y que corroboro a la perfección, en cuanto pruebas un masaje erotico te convence de primeras, la sensación y el placer que sientes no tiene comparación