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jueves, 4 de agosto de 2011

Pierce Brosnan en Bangkok


DIVERTIDO VIDEO DE VISA CON PIERCE BROSNAN


Volvemos este mes de Agosto con un divertido video publicitario rodado en Bangkok.

Quien haya visitado alguna vez Bangkok, reconocerá enseguida la forma de conducir de los conductores de Tuk Tuk. .El pobre Brosnan ahora también se hace una idea...

Lo cierto es que se trata de un medio de transporte muy turístico, pero los que vivimos por estas tierras apenas lo utilizamos pues realmente conducen como locos, no llevas ningún tipo de cinturón de seguridad, vas tragándote todo el humo de los coches, y encima suelen cobrar más (el importe se pacta al subir) que los taxis con aire acondicionado... No hay color, pero lo que no se puede negar es que viajar en Tuk Tuk por Bangkok es bastante más divertido.

He llegado a contar 12 personas en el interior de uno de estos vehículos, en los que parece ser que su encanto, y fetichismo, suple cualquier notmativa de tráfico...

También es cierto que cuando hay un tráfico infernal, son un medio de transporte mucho más rápido que los taxis, y al menos ... más seguro que las motos.






domingo, 23 de enero de 2011

Al filo de la navaja


BARBE
RÍAS, ¿LUJO ASIÁTICO O TENDENCIAS SADO?

Al igual que existían en la España que no he conocido, o al menos que no recuerdo, en Tailandia y en otros Países del Sudeste Asiático, perduran las barberías tradicionales, o incluso los barberos a pie de calle con una silla y una navaja (en Hanoi vi unos cuantos).


¿El Lejano Oeste o el Cercano Thailandia?


Desde China nos llegan noticias de un barbero, entrenado en las artes del kung-fu, que ha decidido cortar el pelo en su barbería en posición vertical, unicamente apoyado por su cabeza. Su nombre es Wang Xiaoyu y tiene su barbería en Changsha, en la provincia de Hunan, por si alguno estáis interesados en tan interesante espécimen, aunque yo del afeitado no me fiaría demasiado...




Wang Xiaoyu en acción


Mi experiencia en barberías en Tailandia ha sido siempre muy agradable. Antes había una pequeña barbería muy cerca de mi antiguo apartamento, en una calle sacada del siglo XIX, un oasis en medio del caos de Bangkok, la regentaba una simpática tailandesa, y no había más personal. Para mí era un remanso de paz, la frecuentaba varias veces a la semana.

Durante los 15 minutos que duraba el afeitado (y en ocasiones los 30 de espera a modo de preliminares) desconectaba del trabajo, de los problemas, y me relajaba en esos pensamientos y recuerdos que nuestro día a día occidental no deja tiempo para recordar.
Hacer esto mientras se tiene una hoja de afeitar afilada entorno a tu cuello, no dejaba de ser un aliciente más, una entrega total de cuerpo y alma, lo uno a la simpática Mod, y lo otro al recuerdo y e incluso al descanso total dejando la mente en blanco...

Finalizado el afeitado, y como complemento perfecto a la tensión generada por la afilada navaja que había recorrido mi cara y mi cuello durante unos largos
minutos, venía lo mejor, un corto pero placentero masaje de espalda, cuello y brazos, cortesía de las barberías en Tailandia que, en el caso de mi barbera, y animada por mi cara de satisfacción, convertía esos minutos posteriores al afeitado en un arte, en un relajante ritual, similar al de fumarse un cigarrillo después de una larga noche de sexo.

El corte de pelo no desmerecía tampoco en absoluto, e incluso llevaba el ritual a una nueva dimensión. El ritual de corte(jo) empezaba normal, preciso, pausado, relajado, dejándome absorto en la calma, tal vez con cara de tonto (lo siento, no lo puedo corroborar). Nada presagiaba los siguientes pasos, los siguientes placeres accesibles solo a unos pocos elegidos
que vivimos en esta parte del Mundo...

Al corte de pelo siguió una pregunta sutil, pero lo suficientemente cargada como para volar el edificio, "¿Xampú?" (¿te lavo la cabeza?) . Permanecí indeciso unos momentos, no sabía que decir, en unos segundos, que me parecieron eternos, analicé la pregunta y las consecuencias de mi decisión en uno y otro sentido, estaba en un dilema casi existencial, (y además llegaba tarde a una reunión, todo hay que decirlo).

La respuesta que salió de mis labios fue un "dai krap" (ok) casi imperceptible.
Tomé asiento en un sillón confortable y, tras envolver mi cuello y hombros con una pequeña tela impermeable, depositó suavemente mi cabeza en el lava cabezas (lo siento no he encontrado un nombre menos soso que ése).
A partir de ahí me sumergí en una nueva experiencia, un nuevo ritual difícil dejar atrás en el recuerdo, echó el champú y sus manos empezaron a masajear dulce pero enérgicamente mi cuero cabelludo, mi cabeza, mi cuello, una y otra vez durante varios minutos, que me hicieron entregarme de nuevo al vacío mental, el mayor placer que se puede encontrar en un día normal de trabajo y estrés, en una ciudad como Bangkok, con un tráfico que hace que el peatón desee colgarse
de los cables de la luz para poder caminar sin sobresaltos... Imposible pensar, relajarse o recordar, cuando se va caminando por la ciudad, tampoco cuando se conduce, y seguramente menos aún cuando se va de pasajero en un taxi o autobús...

Tras el masaje vino el aclarado y... ¡otra sesión de champú y masaje!, ¡y otra más!, hasta 3 veces... A esas alturas yo ya había enviado un mensaje para retrasar la reunión al tiempo que había apagado el teléfono.


Tras esos 3 interminables enjabonados, masajes, y aclarados, envolvió mi cabeza con una toalla a modo de marajá y me invitó a retornar a la butaca de barbero, donde comenzó el ritual de afeitado con la navaja, pero en esa ocas
ión, después esos minutos de éxtasis mental a modo de preliminares había conseguido que me entregará más que nunca, podía cortar con la navaja por donde quisiera, ya no importaba una oreja más o menos, la entrega era total, si es que lo podía ser más aún.

Tras el afeitado siguió el correspondiente
masaje, pero en este caso un poco más largo, quizás para acentuar aún más mi agonía y tristeza cuando dejara la barbería camino del caos...

Estaba aún exhorto en el masaje, con mis ojos cerrados, mi mente en blanco, pensando que ya lo había visto todo, o mejor dicho, que ya lo había sentido todo, cuando tuve una sensación nueva, intensa, brutal... Noté como algo alargado y firme se introducía por mi orificio, como entraba y salía, como giraba en mi interior, no podía abrir los ojos, no quería abrirlos! La sensación era indescriptible, de entrega total, no podía moverme.
En apenas unos segundos que se me hicieron también eternos, noté por fin como salía de mí y respiré de nuevo, pero no por mucho tiempo, pues al momento Mod, mi barbera favorita, tomo otro bastoncillo de algodón y atacó mi oído izquierdo... tras ello... unos minutos más de suave masaje en mi cuello para liberar tensiones ... y la temida despedida.

La experiencia había durado algo menos de una hora y me había costado la friolera de 120 bahts, unos 3 Euros, pero había sido inolvidable. Bueno, de no ser por las siguientes veces que visité a Mod para cortarme el pelo, y las veces que aún hoy lo sigo haciendo, cuando mi pelo lo necesita, aunque ahora vivo a unos 20 Kilómetros de la barbería y para el afeitado me tengo que conformar con mi máquina de afeitar eléctrica.


¿Lujo Asiático o Tendencias Sado? ;-)


Hablando de barberías, un amigo (a quien llamaré Mr. "T") me comentó que en una ocasión estaba sentado cómodamente en la butaca de una barbería del Sudeste Asiático, para un corte de pelo, relajado y entregado a sus pensamientos, cuando de repente y sin dejar de oír las tijeras ni de notar que le seguían cortando el pelo, sintió algo bastante curioso... la sensación de que algo se metía bajo sus pantalones.
Abrió los ojos y vio a una (otra) chica, por suerte ésta sin tijeras, que estaba jugando con sus posesiones más íntimas, mientras su compañera le cortaba el pelo (de la cabeza se entiende).
Se negó a contarme como terminó la historia...


En otra ocasión algo curioso me sucedió a mí en Taiwan, cuando volvía a mi hotel por la noche, después de visitar un mercado nocturno donde había visto varios restaurantes llenos de curiosas mascotas en terrarios de cristal.
Se trataba de enormes serpientes, boas, pitones albinas y otras bellezas, y por lo visto no eran realmente terrarios con mascotas, sino una especie de muestrario del tipo que ofrecen las marisquerías (acuarios con langostas), donde la clientela elegía la pieza que le parecía más apetitosa y de ahí... ¡A la sartén!

Al pasar por una calle semi iluminada, "please! please!", una voz de mujer comenzó a llamarme desde una tienda con la persiana a medio bajar y sin luz en su interior, situada al otro lado de la acera.
Vi que se trataba de una barbería y, curioso, y también algo preocupado, me acerqué a ver qué querían.
Una vez frente a la puerta, pude ver las piernas de un par de chicas, y les pregunté qué pasaba... Massage sir? Massage sir? Here! Come! Come inside! No entré, pero me pareció una curiosa barbería... ¡Mod! ¿Dónde estás?


jueves, 6 de agosto de 2009

Agosto en Bangkok


WHAT'
S HAPPENING IN BANGKOK? (AGOSTO)


"OFF LIMITS" Exposición del fotógrafo catalán XAVI COMAS en el Eight Thonglor Gallery de Bangkok (Tonglor Soi 8).
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Durante el mes de Agosto podemos ver 18 fotografías, y una presentación en video, de la obra de este aventurero fotógrafo afincado en Bangkok.

Realizó un viaje prohibido a través de las montañas del Triángulo del Oro del Estado Shan, en Mianmar (antigua Birmania), donde convivió con varias tribus locales las cuales nunca habían visto un extranjero (y menos uno tan ra
ro como Xavi...), reflejando en sus instantáneas la vida diaria de los habitantes de las mismas.




¡LA SELECCIÓN ESPAÑOLA DE BASQUET SUB19 SE PROCLAMÓ SUBCAMPEONA DEL MUNDO EN BANGKOK EL PASADO 2 DE AGOSTO!
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Fue en el Mundial U19 disputado en el Thai-Japan Youth Center Arena de Bangkok, y estuvimos allí para animarlas en la final disputada contra la selección de Estados Unidos, a la cual habían ganado en la primera vuelta. Tampoco faltó la plana mayor de nuestra Embajada animando, saltando y dando ánimos a este team histórico...
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Al final no se obró el milagro, pero hicieron un buen partido dejándose, textualmente, la sangre en la cancha... aunque no lograron recuperar la ventaja de 17 puntos que fraguaron las americanas en el primer cuarto. El resultado final fue de 87-71, por lo que si nos olvidamos del primer cuarto los otros tres fueron de campeonas... Además nuestra Marta Xargay fue galardonada como la mejor jugadora del campeonato.







PAELLADA PARA CELEBRAR EL CUMPLEAÑOS DE DAVID GRAUPERA

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Enorme paella, y exquisita tortilla de patatas preparada por Santi, aroi moo ping barbecue made from David's whife, cervezas fresquitas y la mejor compañía...
Allí estuvimos todos el pasado 1 de Agosto para animar a David en ese triste momento.


¡Por muchos más!





sábado, 28 de junio de 2008

Arriba con la Selección Española!


APOYO INCONDICIONAL DE LOS EXPATRIADOS A LA SELECCIÓN
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El pasado jueves nos reunimos varios españoles en Bangkok para ver y animar a nuestra selección en su partido de semifinales contra Rusia. Tiene más mérito si cabe, teniendo en cuenta que el partido empezó a la 1:45 de la madrugada, hora local, y la mayoría trabajábamos al día siguiente.
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Lo vimos en la plaza que se encuentra frente a un conocido centro comercial, la cual habían acondicionado para la ocasión con una gran carpa y cientos de sillas. Enfrente, una pantalla gigante para ver bien nuestros colores... Más de uno estuvo animando a la selección Rusa durante los primeros minutos, hasta que se dio cuenta de que, esta vez, nuestra selección era la que vestía de amarillo.
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Por supuesto disfrutamos como ... chinos ... desde el primer minuto, y la fiesta fue aumentando por momentos hasta la apoteosis del final del partido.
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Evidentemente mañana domingo, volveremos a estar todos allí animando de nuevo a nuestra selección en la final contra Alemania, y esta vez seremos muchos más, ya que se ha corrido la voz rápidamente de lo bien que lo pasamos.
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Como muestra os dejo un par de instantáneas, a falta de recibir algunas más en un par de días.

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Ahora, a por la Copa de Europa!!

martes, 6 de mayo de 2008

Los japoneses, esos "pequeños" desconocidos...

LOS JAPONESES Y EL SEXO - Texto de Tiburcio Samsa extraido de su blog: http://asiabudayrollitosprimavera.blogspot.com/


El que inventó el adjetivo “morboso” seguramente estaba pensando en la relación que los japoneses tienen con el sexo.

De que son un poco raritos, me di cuenta por primera vez un día que coincidí con un japonés en un barco. Cuando se enteró que yo venía de Bangkok, me preguntó: “¿Cuánto… una mujer… en Bangkok?” Aún no sé si las pausas eran porque su inglés era muy malo o porque tuvo un orgasmo al pronunciar la palabra “mujer”. Con gran entusiasmo y mal inglés me explicó cómo eran las cosas en Tokio. Llegué a enterarme de que por 80 dólares tienes derecho a media hora de… ¿qué te corten el pelo? ¿qué te toquen los huevos? No había manera de entenderlo. Si era lo del corte de pelo, me parece muy caro. Si era lo de los huevos, he tenido muchos jefes que me los han tocado y no sólo no he tenido que pagar, sino que he recibido dinero en la operación. En fin, creo que nunca me enteraré de lo que ocurre en Tokio a los varones que disponen de 80 dólares y media hora de tiempo.

Más tarde he ido descubriendo otros detalles que me han confirmado en la idea de que son algo raritos en lo relativo a la bragueta. No hay más que ver cómo en todas las series animadas japonesas siempre aparece alguna colegiala minifaldera, exhibiendo piernas largas y esbeltas, es decir, el tipo de piernas que no se ven en Japón. En Tokio hay burdeles que son como parques temáticos del sexo. El cliente va y quiere tener una fantasía en la que la azafata de un avión le acosa sexualmente, pues bien, se le lleva a un decorado y por un precio parecido al de un billete de avión Tokio-Paris, puede escenificar su fantasía. Y ya, en el colmo, allí donde el fetichismo y la falta de higiene se entremezclan, hay mercados en los que se puede comprar ropa interior de adolescentes de segunda mano a precios de lencería parisina de la fina y de primera mano.

También la literatura japonesa tiene ejemplos morbosos que no creo que tenga ninguna otra literatura. Por empezar suave, en “Diario de un viejo loco” de Junichiro Tanizaki, tenemos la historia de Utsugi, un septuagenario al que le atrae su nuera. Me corrijo, no es que le atraiga, es que le pone cachondísimo. Hay algunas escenas en las que él ve cómo su nuera se ducha y a través de las cortinillas a veces tiene visiones fugaces de un hombro o un tobillo, que están llenas de erotismo. Tal vez, lo más morboso sea su deseo póstumo de que su nuera se impregne de tinta las suelas de los pies y deje su huella marcada en dos papeles chinos. Dice el cachondón Utsugi: “Quiero tener una Piedra con las Huellas de Buda esculpida sobre el modelo de tus pies, Satsu. Cuando muera, mis cenizas descansarán bajo esa piedra. Ése será mi nirvana.” No está mal. Toda la eternidad bajo los pies de la deseada. A ver quién mejora eso.

Lo mejora Ogai Mori (1862-1922), quien en “Vita sexualis” relata los inicios sexuales de un chico que podría ser él mismo. Su descubrimiento ocurre viendo libros de estapas, o sea, el “Play boy” de aquella época. Aunque no fuera lo suyo, también conoce pronto el acoso de un admirador homosexual, que solía invitarle a pasar a su casa al regreso del colegio. Una de las escenas tiene un candor inigualable: “Un día cuando pasé por su casa, descubrí la cama hecha. Su comportamiento fue mucho más molesto de lo que había sido nunca antes (yo habría escogido el adjetivo “alarmante”) (…) Finalmente me dijo: ¡Por favor, métete en la cama y duerme conmigo aunque sólo sea por un segundo!” (Debía de ser eyaculador precoz). A los quince años la madrastra de un compañero intenta seducirlo, tres años más tarde la frustrada seductora es una criadita de catorce años… La sensación final que deja el libro es la de que el autor siente tanto morbo como respeto por el sexo y no deja de retrasar el momento de perder la virginidad.

Pero hete aquí, que viene otra vez Tanizaki a elevar el listón del morbo con “Un retrato de Shunkin”. En él cuenta la historia de la maestra de música Mozuya Koto, alias Shunkin. Shunkin procedía de buena familia y a los ocho años quedó ciega. Su familia la pone a recibir clases de música y coloca a su disposición a un servidor pueblerino, Sasuke, quien desde el inicio la adora. Sasuke entendía que debía cumplir todos los deseos de su señora, lo malo es que los cumplía sin condón y pasó lo que pasó. Sasuke y Shunkin no vivieron como marido y mujer, sino como señora y criado. Los hijos que tuvieron los entregaron a familias para que se ocuparan de ellos, como para que nada rompiera la ficción de que entre ellos dos no había vínculos conyugales. Cuando Shunkin tenía treinta y seis años, una noche un intruso entró en su casa y le echó cera ardiente para desfigurarla. Como Shunkin era una maestra severa, e incluso colérica, la lista de posibles sospechosos es larguísima. Durante su convalecencia Shunkin permaneció en una habitación oscura. Sasuke entendió que no quería que él la viera desfigurada. ¿Qué hacer? ¿Buscar los servicios de un cirujano plástico? ¿Contratar una criada? No olvidemos que Sasuke estaba muy enamorado y era japonés. Cogió una aguja, se perforó los ojos y fue a anunciárselo a su amada, afirmando humildemente que eran cataratas: “¡Señora, yo también me estoy volviendo ciego! Ahora nunca veré su cicatriz mientras viva. Qué suerte que la ceguera me haya llegado en este momento. ¡Debe de ser la voluntad del cielo!” Tanizaki, retorciendo un poco la historia, se pregunta si en el fondo Shunkin no deseaba la ceguera de Sasuke y, conociendo su devoción, no le había incitado a ella. Da lo mismo. Para Sasuke el momento más feliz de su vida fue el silencio de Shunkin que siguió a la noticia.

Yukio Mishima en “Confesiones de una máscara” alcanza nuevas cotas de morbo. En la primera mitad de la novela el protagonista cuenta las cosas que le ponían de niño y si un niño de hoy en día lo contase a sus padres, al día siguiente estaría en el psicoanalista. Por ejemplo, altera una historia de un príncipe que se enfrenta y mata a un dragón, para que termine de esta manera, más grata a sus gustos: “… el dragón masticó al príncipe en pedacitos. Fue casi más de lo que podía resistir, pero el príncipe hizo acopio de todo su valor y soportó la tortura hasta que hubo hecho briznas de él. Entonces, en un instante, se hundió en el pozo y murió.” También le gustaba imaginarse muriendo en una batalla. De adolescente, se enamora de Omi, un chico algo mayor, y el gran momento erótico viene cuando, en una clase de gimnasia, le ve los sobacos llenos de pelo. No especificaba si “cantaban”. Más tarde se masturba en una playa, mientras recuerdo los sobacos de Omi. Y yo que me creía raro porque me ponen las elefantas en celo.

Afortunadamente tenemos a alguien capaz de superar el morbo de Mishima. ¿Quién? Efectivamente, Junichiro Tanizaki. La obra es “La historia secreta del Señor de Musashi”.

La obra arranca con Musashi de adolescente en el castillo del Monte Ojiva, que estaba siendo asediado. Ya que no puede participar en los combates por su edad, una anciana decide compensarle permitiéndole ver cómo se preparan las cabezas de los enemigos caídos para su presentación al comandante del castillo. Tanizaki describe: … el contraste entre las cabezas y las tres mujeres despertó una extraña excitación en él. Comparadas con la palidez de las cabezas sin vida, las manos y dedos de las mujeres parecían extrañamente vitales, blancos y voluptuosos. La experiencia le gusta y a la noche siguiente repite y de nuevo se apoderó de él una ebriedad embriagadora, un éxtasis violento que desgarró su corazón. Esto es fetichismo y lo demás son tonterías. Una de las jóvenes que limpian las cabezas le atrae especialmente a Mushasi quien envidió a la cabeza situada delante de la joven (…) No es simplemente que envidiase a la cabeza porque la joven le estuviese componiendo el cabello, afeitando o mirándola con esa sonrisa cruel; quería que le matasen, que le transformasen en una cabeza con una expresión de agonía, que fuese manipulada por las manos de la joven. En fin, lo que para unos son sueños eróticos, para otros son pesadillas. Los japoneses son un poco raritos.